Hands of businesswoman using laptop in office

Administra y aprovecha cada minuto de tu día

Si crees que hasta ahora el tiempo no te alcanza para nada, aprende en este artículo a equilibrar tu vida y descubre cómo debes administrarlo de la mejor manera

La administración del tiempo se puede definir como una manera de ser y una forma de vivir. Hoy, se puede considerar al tiempo como uno de los recursos más importantes y críticos de las mujeres ejecutivas.

De acuerdo con los expertos en el tema, administrar el tiempo significa administrarse uno mismo, de tal manera que se pueda optimizar el rendimiento del tiempo del que se dispone.

En vista de que no podemos au­mentar el tiempo que tenemos, vivirlo con calidad se convierte en la única variable a manejar. Tu tiempo es tuyo y no pertenece a nadie más. Sólo tú puedes mejorar la calidad de tu tiempo. Puede ser un enemigo a vencer o un aliado si te logras organizar.

Los peores ladrones de tiempo son la falta de planeación, el desorden, la indecisión, perder de vista los objeti­vos y concentrarse en las actividades “talacha” y confundir lo Importante con lo urgente.

Emplear el tiempo efectivamente debe ser siempre tu ideal pero nunca convertirse en una obsesión. Si se presentan algunos imprevistos, sé flexible. Trata siempre de disfrutar lo que estés haciendo y no desperdicies tiempo lamentándote por lo que dejaste de hacer. El tiempo es un recurso único. Día a día, todos gozamos de la misma cantidad y debe gastarse a razón de 60 segundos por minuto. Todos  contamos con 168 horas a la semana. ¿Tú cómo las usas?

Sí se puede

Charles M. Schwab, quien transfor­mó la compañía Bethlehem Steel en la más grande productora independiente de acero en el mundo, en una ocasión planteó un desafío a un consultor en gerencia llamado Ivy Lee: “Muéstreme una forma en que pueda lograr hacer más cosas con mi tiempo y le pagaré los honorarios que quiera, dentro de lo razonable”. Lee le extendió una hoja de papel en blanco. “Escriba cada noche las cosas que tenga que hacer mañana”, dijo, y numérelas por orden de importancia. Por la mañana, lo primero que debe hacer es empezar a trabajar en el número 1 de su lista y continuar hasta que lo haya terminado. Luego inicie con el número 2el 3…, etcétera. Al término del día deseche su lista y elabore una nueva. No se preocupe si no logra terminar todas las actividades que anotó en su lista. Pruébelo por unos días y luego pagúeme lo que crea que vale este consejo”.

Poco después, Schwab le envió a Lee un cheque por 25,000 dólares. Más tarde dijo que ésta era la lección más rentable que pudo aprender en su carrera empresarial.

En el registro del tiempo cotidia­no, dicen los expertos en el tema, se deben tomar en cuenta los siguientes aspectos:

  • Enumerar las metas diarias o los trabajos más importantes a desempeñar por día.
  • Registrar cada actividad en perio­dos establecidos de tiempo.
  • Definir la prioridad relativa y el objetivo de cada actividad.
  • Determinar el momento para sus­pender la actividad y establecer cuándo se volverá a realizar.

¿Cómo administro mi tiempo?

  • Analiza si tu relación con el tiempo  es buena, si te permite responder a tu  obligaciones profesionales, disfrutar de la compañía de tus seres queridos  y cuidar de tu salud.
  • Planificar es la piedra sobre la que se  basa la gestión del  tiempo que le dediques a esa tarea merece la pena.  Pero no consiste  sólo en crear una buena planificación  o programa, debes ser capaz de llevarlo  a cabo.
  • Promete menos y cumple más.  Una de  las reglas más inteligentes que se  pueden aplicar es establecer fecha de  entrega que sean viables.
  • Mantén a la vista  la agenda del  día, esto facilitará la administración correcta del tiempo.

 

 

  • El registro de cómo se piensa utilizar  el tiempo en el día, en la semana o  en el mes debe ser detallado, ya que  omitir detalles es tan perjudicial para los objetivos del registro del tiempo, como  confiar en la memoria o establecer metas poco reales.
  • Divide los trabajos grandes e manejables y serás capaz de cualquier cosa.
  • Haz un seguimiento de tus progresos y avances  todos los días.
  • Delega lo que puedas. Al enseñar a otros  y dividir la carga te beneficiarás con más tiempo y menos estrés.
  • Establece parámetros para decir que “no” cuando se afecte tu equilibrio.
  • Haz y sigue una lista de prioridades  a diario.
  • Para sacar el mayor partido a  tu tiempo, realiza los trabajos más difíciles primero y cuando tengas más energía.

Administrar el tiempo eficazmente es un “don” que se puede desarrollar por la mayoría de las personas que se lo propongan. Recuerda que el secreto se encuentra en la organización, la planeación y el equilibrio en tu vida.

Colaboración de: Martha Isabel Pasquel

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