Masaje erótico

Despierta la pasión con un masaje erótico

Las tensiones cotidianas, el estrés y la monotonía, nos alejan día a día del placer, en especial del que podemos compartir con la pareja. Escucho quejas de hombres y mujeres con respecto al bajo deseo sexual de ellos y sus compañeras, del aburrimiento en la cama, de la falta de interés y el alejamiento íntimo que se crea entre ellos. Y una forma de reavivar la pasión, de contactarse con la sensualidad y explorar un mundo de placer es a través de los masajes eróticos.

Cuando hablamos de un masaje, no se trata del típico masaje rudo que sirve para aliviar un dolor muscular. Se trata de un contacto de cuerpo a cuerpo, de relajación, de sensaciones placenteras.

Una forma de reavivar la pasión, de contactarse con la sensualidad y explorar un mundo de placer es a través de los masajes eróticos. Para tu próximo encuentro íntimo, prueba darle a tu pareja un masaje que nada tiene que ver con aliviar algún dolor muscular, ahora hablamos de dar y recibir terapia del placer

Tú conoces a tu pareja mejor que nadie, y sabrás cómo deberá ser la propuesta de este nuevo encuentro para que los dos se sientan cómodos.

La diferencia entre un masaje efectuado por un profesional o el que podamos dará nuestra pareja radica en un hecho esencial: para dar un masaje erótico solamente se necesitan dos manos, un poco de cariño y el cuerpo complaciente del otro.

Las grandes amantes de la historia han mencionado que antes de cada encuentro realizan masajes que les ayuda a relajarse y así disfrutan más del encuentro sexual.

Tips indispensables para el éxito

Se puede armonizar la habitación con la luz de algunas velas, incienso y música suave.

Las interrupciones son el enemigo número uno de los climas sensuales, por eso se recomienda, para comenzar, desconectar los teléfonos.

Cubre la superficie que elegiste (el piso, unamesa, la cama), con una manta o sábanas. Algunas personas se sienten más cómodas con una almohada bajo la cabeza o bajo los tobillos cuando están de frente, o bajo las caderas cuando se colocan boca abajo.

Antes de iniciar el masaje, ambos pueden tomar un baño.

Se puede dar un masaje con las manos secas, pero los movimientos no serán tan suaves como si utilizaras algún aceite o loción para masaje. Hay muchos productos con aceites esen­ciales de diversos olores.

De preferencia, antes de comenzar asegúrate que tus manos estén ca­lientes y si el aceite esta frío puedes calentarlo ligeramente.

Puedes arrojar gota a gota para comenzar a sensibilizar el área.

Tanto hombres como mujeres ne­cesitan el uso de un lubricante cuando masajean sus genitales, eleva la sensa­ción de placer y evita molestias. De pre­ferencia utilicen lubricantes disolubles en agua.

Añade un toque erótico

No sólo puedes acariciar la piel con las manos, también puedes hacerlo con objetos. A continuación te damos algunas ideas:

  1. Desliza un collar de piedras o per­las para acariciar, o bien para presionar sobre el cuerpo como un instrumento de fuerza. Una vez que lo has utilizado sobre la piel en general puedes terminar en zonas erógenas primarias (pene, testículos, punto P).
  2. Un cepillo con cerdas suaves.
  3. Un vibrador o cualquier aparato que vibre.
  4. La boca húmeda y caliente.
  5. Una pluma de ave.
  6. Los pies, sobre todo tus dedos.
  7. También puedes usar la saliva y ligeros soplidos para provocar diferentes temperaturas en algunas zonas.
  8. Tus propios senos, tomando al pezón erecto como punto de partida.
  9. Tu pelo largo o vello púbico.
  10. Un hielo que irá enfriando la zona para terminar calentándola con la boca.

Manos a la obra

Ya que tu pareja está receptiva y en posición para un masaje sensual, con los dedos de tus manos comienza a acariciar con cierta fuerza la espalda, los hombros, brazos, glúteos, muslos y pantorrillas. Permite que se vaya relajando.

Nunca sueltes a tu pareja, continúa con el masaje con frotadas rítmicas, variando de masajes cortos a más prolongados y viceversa.

Aprovecha el peso de tu cuerpo en vez de usar la fuerza de tus brazos, procurando no apoyarte por completo sobre la cama o mesa del masaje.

Ahora, pide a tu pareja que se colo­que boca arriba. Comienza a masajear su pecho, brazos y manos. El masaje a los pechos debe ser gradual, poco a poco. Luego, desplázate a las piernas y pies y finalmente al área de los geni­tales. Aplica masajes cortos a la zona de las ingles. En esta etapa, tu pareja estará más receptiva y deberá poner atención a cómo se siente y qué es lo que desea que hagas. Llegará el punto en que ambos deseen interrumpir el masaje, pero no lo hagan; continuar con el masaje en los momentos de más excitación les hará experimentar nuevas sensaciones.

Puede aplicar distintas técnicas: el frotamiento (deslizar las palmas por la piel, echando el peso de su cuerpo sobre ellas); el masaje (con las manos levemente curvadas, fricciona el cuerpo con un movimiento suave y regular); amasamiento (utiliza las articulaciones de sus dedos o los pulgares, en un movimiento circular, para aliviar cual­quier tensión muscular a lo largo de la columna vertebral, pero evitando la columna misma); golpes secos (debes dar una serie de golpes enérgicos con el canto déla mano); palmadas y golpeteos (las palmadas se dan como si tocaras el tambor suavemente).

Sea cual fuere la técnica de ma­saje que practiques, procura que sus movimientos sean siempre regulares, rítmicos y simétricos.

La postura más difundida consiste en que tú, el masajista, te pongas encima de tu pareja justo en los muslos y desde ahí empieces a tocar sus hombros. Si como suponemos ya habías pensado en ello, no olvides que el simple contacto físico entre ambos ya puede empezar a calentar motores, ya que estamos apoyando nada menos que nuestros genitales en su cuerpo y si a un hombre excitado se le reconoce enseguida, a una mujer también, aunque no precisa­mente por su dureza.

El masaje siempre debe ser una fuente de placer para ambos. Además, quien lo practique debe aprender a renunciar momentáneamente a sus propias nece­sidades para concentrarse en el disfrute de la pareja. Haciéndolo así conseguirás la apreciada meta de ser capaz de dar y recibir placer plenamente.

Quizá la primera vez cueste un poco que ambos se relajen, pero con algo de práctica puedes lograr dar los masajes con la intensidad adecuada y descubrir experiencias más placenteras.

Zonas de concentración

  • La espalda es un excelente comien­zo, los costados son muy sensibles. La espalda baja cerca de las nalgas produce un placer mayor. Las caricias pueden ir acompañadas de susurros eróticos al oído.
  • Las caricias en la cabeza son por demás estimulantes porque ahí se alojan nuestras fantasías. Los masajes deben hacerse en forma circular y envolvente acariciando el cuero cabelludo. Si tienes las uñas largas puede utilizarlas acariciando.
  • Las orejas invitan al sexo, son eró-genas por su gran sensibilidad, sobre todo los lóbulos. Las caricias deben ser suaves, con los dedos y por supuesto acompañadas de palabras “calientes”.
  • La zona de cuello y nuca pueden provocar infinito placer, excitando y re­lajando. En los hombres da más placer si agregamos el contacto de la lengua o de los labios.
  • Las tetillas de los hombres son sensibles también a las caricias. El pecho es una zona muy viril y por lo tanto las mujeres suelen ponerle gran dedicación a esa parte. Los mimos en el pecho deben ser profundos, con toda la mano y aquí también pueden intervenir tanto la lengua como los labios. Atención a los pezones.
  • En la parte externa de los muslos el masaje produce relax, y en la parte interna las sensaciones son más inten­sas. Como es un lugar próximo a los genitales, las caricias aquí conllevan a una excitación mayor.
  • Los genitales masculinos son hiper-sensibles al tacto y por supuesto a las caricias, el roce mismo hará aumentar el flujo sanguíneo y por lo tanto el pene responderá al estímulo con la erección. Los testículos también son fuente de placer al igual que el punto P y ano.
  • Los pies pueden ser muy disfru­tabas, aunque algunos sienten cos­quillas, puedes estimular cada dedo por separado. Pon atención al huesito cerca del tobillo.

Ahora, ¡a disfrutar se ha dicho! Sería importante recordar que no todo en el sexo debe ser formal, que la diversión, la risa, el juego puede hacerlo más emocionante y placentero.

Haz tu propio aceite

Los aceites esenciales no deben aplicarse nunca sobre la piel. Se untan primero sobre las manos y de ahí se impregnan al cuerpo. Para hacer un buen aceite de masaje, basta con añadir dos gotas de aceite esencial a 30 miligramos de cualquier aceite de base. Para las mezclas, elige un aceite que no tenga olor. Uno de los efectos más deseados en la aplicación de los aceites es elevar la libido o en otras palabras, despertar o incrementar la pasión y el deseo.

Aceites más comunes

  • Jazmín. El rey de los aceites. Su fragancia es deliciosa y su efecto ha sido conocido desde hace mucho tiempo. Relajante y estimulante sexual.
  • Rosa. La rosa es la reina de las flores. Su delicada fragancia nos envuelve y su efecto también es seductor. Cleopatra tomaba baños de leche y miel con pétalos de rosas. Al igual que el jazmín es un aceite muy caro y uno de los más difíciles de obtener puro.
  • Vainilla. Todos conocemos su aroma, dulce sutil pero pene­trante. Su aroma es cálido y perdurable.
  • Jengibre. Tiene un olor fuerte y un efecto estimulante. Sus efectos afrodisíacos pueden aumentarse mezclándolo con otros aceites y de esa forma dándole un mejor olor.
  • El clavo. Un aroma fuerte, tiene que usarse en cantidades bajas y con precaución pero su efecto es estimulante y afrodisíaco.
  • Ylang ylang. (ilang ilang) El exótico aceite oriental con su aroma dulce y penetrante tiene un efecto afrodisíaco profundo. La fragancia del ylang ylang es una de las más versátiles en aromaterapia. Tiene un aroma dulce que generalmente requiere mezclarse para balancearlo.
  • Pachulí. Dicen los indios que es uno de los más poderosos afrodisíacos para los hombres.
  • Salvia. Especial para la mujer.
  • Menta. Adecuada en verano por el frescor que proporciona
  • Ajedrea. Para casos de frigidez.

Por Fortuna Dichi

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