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Evita ser víctima del estrés laboral

El estrés laboral al que estamos sometidas día a día nos genera agotamiento, fatiga, trastornos del sueño, disminución del deseo sexual, impaciencia, pérdida de la iniciativa, dificultad en la toma de decisiones y adicciones, entre otras consecuencias, por es es importante que aprendamos a no ser presas de él fácilmente.

El estrés laboral es un fenómeno personal y social cada vez más frecuente en nuestro entorno, cuyas consecuencias tienen gran impacto en el ámbito individual y organizacional, al afectar el bienestar físico y psicológico de la persona  y deteriorar la salud organizacional de sus miembros.

De acuerdo con lo estudiosos del fenómeno, el estrés e s un proceso dinámico de interacción entre el sujeto y el medio.   Un suceso será estresante en la medida en que el sujeto lo perciba o valores como tal, sean cuales sean las características objetivas del suceso.  Por otra parte, las estrategias y recursos de que disponga una persona para hacer frente a la situación, determinarán en buena medida la respuesta que se emita al estrés.

El estrés implica un proceso de adaptación que juega un papel importante en la supervivencia de las personas.  Sin embargo, sus efectos se pueden tornar negativos bajo ciertas condiciones, como un cambio de puesto de trabajo, la adquisición de nuevas responsabilidades o competencias, etcétera.

La Organización Mundial de la Salud define como el “conjunto de reacciones fisiológicas que preparan al organismo para la acción”.

La biología y la medicina han incorporado el término stress (que en lenguaje técnico como vocablo inglés designa “una fuerza que deforma los cuerpos o provoca tensión”), como “el proceso o mecanismo general con el cual el organismo mantiene su equilibrio interno, adaptándose a las exigencias, tensiones e influencias a las que se expone en el medio en que se desarrolla”.

Este mecanismo general es el que denominamos con el termino español de estrés.  Según Hans Selye, estrés es la “respuesta no especifica del organismo a toda demanda que se le haga”

Los principales síntomas físicos del estrés podemos identificarlos mediante incremento de la actividad del corazón; sudoración, escalofríos; sentir un nudo en la garganta; tener la boca seca; dilatación de pupilas; dificultad para respirar; falta de concentración y de autocontrol; ansiedad; adicciones; trastornos del sueño y alimentación; problemas para tomar decisiones; baja productividad e insatisfacción general.

¿Por qué vivir estresada?

Si aplicamos el concepto al ámbito laboral de los individuos, podríamos ajustar la definición de estrés como “el desequilibrio percibido entre las demandas profesionales y la capacidad de la persona para llevarlas a cabo”.

Existen dos tipos de estrés laboral: el episódico (un despido, por ejemplo) y el crónico, que se puede presentar cuando la persona se encentra sometida a las siguientes situaciones:

  1. Ambiente laboral inadecuado
  2. Sobrecarga de trabajo
  3. Alteración de ritmos biológicos.
  4. Responsabilidades y decisiones muy importantes.
  5. Estimulación lenta y monótona.
  6. Condiciones laborales inadecuadas.

Este tipo de estrés genera agotamiento, fatiga, manifestaciones psicosomáticas, trastornos del sueño, disminución del deseo sexual, impaciencia, pérdida de la iniciativa, dificultad en la toma de decisiones, adicciones, entre muchos otros.

En cuanto a los factores individuales, las personas más afectadas son las que tienen alto grado de autoexigencia y presentan baja tolerancia a que las cosas no salgan como desean, incurriendo en estados de ansiedad y frustración.  También el desempeño emocional influye, debido a que quienes presentan simultáneamente problemas laborales y en su familia o pareja son más vulnerables a estrés.

Las empresas puede perder hasta el 20% de su productividad ante estos trastornos y que entre un 15 y 25 por ciento de las ausencias laborales son a causa de alguna enfermedad derivada del estrés laboral.

Asimismo, se ha revelado que el estrés es un padecimiento que afecta tanto a mujeres como a hombres, pero de acuerdo con los especialistas apremia más al sector femenino.    Los factores estresantes pueden aparecer prácticamente en cualquier ocupación, profesión o puesto de trabajo y circunstancia en que se somete al individuo a una carga a la que no puede ajustarse rápidamente.

Pon bajo control tu estrés

  1. Haz una pausa de 5 a 10 minutos, por cada dos horas de trabajo y en tu vida diaria.
  2. Aprende a decir que “no” sin sentirte culpable.
  3. Planea tu vida dejando espacios para los imprevistos.
  4. Concéntrate en sacar una tarea a la vez y aprende cosas nuevas.
  5. Olvídate de que eres indispensable en tu empleo o tu casa.  Todo sigue caminando estrés o no esté, menos tu misma.
  6. Deja de sentirte responsable por el placer de los demás.
  7. Pide ayuda siempre que lo necesites.
  8. Separa los problemas reales de los imaginarios y elimínalos.
  9. Descubre el placer de las cosas cotidianas como dormir, comer, pasea y divertirte.
  10. Evita envolverte en ansiedades y tensiones ajenas.
  11. Recuerda, tu familia compone tu mundo pero no es tu identidad.
  12. Sé flexible en tus principios y convicciones, mientras logras tus metas.
  13. Ten siempre cerca a alguien en quien confiar y hablar abiertamente y mantén amistades alegres.
  14. Rodéate de las cosas que amas, ya sea tu familia, tus mascotas, la música, tus plantas o tus pasatiempos.
  15. Escucha sólo lo que hablaron bien de ti con reserva analítica y sin creértelo todo.
  16. Deja de competir  y comienza a disfrutar el recorrido.
  17. Ten presente que el placer recompensa más que el sueño.
  18. Tus tres grandes amistades son la intuición, la inocencia y la fe.
  19. Elimina de tu vida los números que nos esenciales, edad, peso y altura.
  20. Ríe más a menudo, fuerte y por largo tiempo.

El estrés es un patrón de conducta que podemos cambiar a voluntad si detectamos sus primeras manifestaciones y le ponemos freno a tiempo.  ¡Tú eres lo que piensas y hagas por ti misma!  Y siempre recuerda, la vida no se toma por los descansos que te tomas, sino por los momentos que te roban el aliento.  Vive a todo pulmón siendo feliz a partir de ahora.

Colaboración de: Martha Isabel Pasquel y Las Reglas de la vida del instituto Francés de la Ansiedad y el Estrés hacia la Calidad de vida.

 

 

 

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