Close-up of young Caucasian woman measuring waist with centimeter in bathroom. Weight loss and dieting concept

¿Existen los milagros?

Los consumidores somos bombardeados por anuncios de productos milagrosos que nos prometen bajar de peso sin esfuerzo, sin dietas, sin ejercicio y en unos cuantos días. En realidad ¿esos milagros existen?

Es sorprendente la cantidad de publicidad que aparece en la televisión, carteles y radio prometiéndonos lucir cuerpos es­pectaculares con tan sólo comer una barra ali­menticia, tomar un licuado o desayunar algún complemento. A veces los miramos con cierta incertidumbre, pero lo cierto es que los produc­tos milagro se venden en cantidades enormes, perjudicando a miles de personas. Los produc­tos milagro, sobre todo los que prometen bajar de peso, guardar la línea e intentar ponerte como la modelo del anuncio ocasionan un perjuicio muy grave.

¿Cómo darse cuenta?

Los productos milagro utilizan una publicidad muy particular y pseudocientífica; en primer lugar, presentan lo que no es más que un men­saje publicitario como si fuera información científica, además, suelen incluir el testimonio de supuestos profesionales sanitarios y/o usuarios del producto. Los primeros explican cómo fun­ciona y los segundos sus increíbles resultados. Este tipo de productos también se anuncian bajo el lema de “curarlo todo”, “no tener efectos secundarios” y “no necesitar visita médica”. Los anuncios de televisoras muestran fotografías de antes y después de supuestamente haber baja­do de peso, pero ¿cómo saber si es verdad o si es un engaño acompañado de las nuevas tecno­logías donde se pueden modificar los cuerpos? ¿Cómo saber si primero esa gente era flaca y después los pusieron a engordar?

Los productos milagro se caracterizan por ser de nula eficacia frente a todas las ventajas que prometen y desgraciadamente pueden tener sustancias perjudiciales para tu salud. También debes tomar en cuenta que puedes encontrar productos de estas características en las farma­cias y no por encontrarlos ahí quiere decir que sean buenos. Estos productos se distinguen por el tipo de publicidad que hacen los fabricantes, siempre inducen al engaño y aseguran eficacia inmediata, se apegan al ego de las personas y prometen que te verás de maravi­lla.

Problemas de salud

Generalmente los anunciantes de este tipo de productos se aprovechan de la necesidad de la gente que requiere adelgazar, así que venden fórmulas que todo el mundo quisiera poseer.  Los fabrican­tes de este tipo de productos se aprovechan de la desesperación de mucha gente por anhelar bajar de peso. La mayoría de los productos milagro contienen tres cosas: fibra, diuréticos y hierbas que quitan el hambre. La mayoría de los productos milagro que salen en la televisión contienen un alto contenido de fibra, la cual provoca saciedad, es decir llenan el volumen del estómago y quedas satisfecha con menos comi­da, también les meten diuréticos, que provocan que orines más y que elimines más líquido que el que tienes que eliminar, así pesas menos, lo malo es que éstos pueden provocar deshidratación sino se toma la suficiente agua. Muchos también te piden que tomes mucha agua, al llenarte con agua comes menos, debido a que existe menos volumen en el estómago y entra poca comida, pero todo es una trampa.

Los productos también están hechos con hierbas que quitan el hambre, lo que provoca que se coma menos, esto es muy grave porque efectivamente si te quitan el hambre pero no se tienen los requerimientos suficientes en la ali­mentación, ni se lleva un régimen alimenticio adecuado; también se come menos, pero no se tiene la excelente calidad, balance y combinación de alimentos que se necesitan para estar saluda­ble. Y lo peor de todo, es que si se suspende el medicamento, el apetito regresará y seguramen­te se va a comer igual o más que anteriormente, además lo más probable es que se recupere todo el peso que habías bajado, con el riesgo de rebote y que esos kilos sean aún más.

Por otra parte, es importante aclarar que no hay registro de salud donde se analicen las sus­tancias que contienen los productos milagro, la gente pierde mucho dinero y se está provocando muchos problemas de obesidad en la población porque no hay una solución a nivel salud. No hay formas mágicas, el éxito y el milagro están en uno mismo y el estilo de vida que se lleve en torno a la comida que se consuma. No se trata de dejar de comer sino de aprender a hacerlo.

Las personas que tienen sobrepeso y obe­sidad han hecho cualquier cantidad de trata­mientos para adelgazar, pero lo malo es que no son constantes, quieren resultados rápidos y a corto plazo, y piensan que con comprar el pro­ducto milagroso que aparece en la televisión se podrán poner el vestido que les quedaba hace cinco años, lo que subió una persona en años no lo puede bajar de inmediato. Tampoco se trata de restringirse y limitarse de comer, pero sí de aprenderá combinar los alimentos, a respetaral cuerpo y a conocer sus límites, no es fácil romper hábitos de tantos años en una semana, por eso en conveniente acudir con un profesio­nal.

La Organización Mundial de la Salud califica a la obesidad como una de las enfermedades más graves del siglo XXI.   Este problema es un grave conflicto de salud, debido a que la obesidad se asocia a enfermeda­des como la diabetes y males cardíacos, que son la primera causa de mortalidad en este país.

Por otra parte, los estándares de moda esta­blecidos en los últimos años por la sociedad y los medios de comunicación alaban a los cuerpos sumamente delgados, desencadenando enfer­medades muy graves como la anorexia y la bulimia. Ante una sociedad completamente vul­nerable sobre los problemas de peso los creado­res de estos productos milagrosos se aprove­chan y sacan el mejor partido.

La mejor defensa contra ellos es estar bien informado y no desesperarse. Hasta el momen­to no existe ningún producto milagro que logre curar el sobrepeso y la obesidad. Hay que estar muy alertas porque normalmente este tipo de sustancias tienen un efecto placebo, por ejem­plo, se le dice a la persona que se tome un medicamento, que así mejorará alguna enfer­medad o bajará de peso, él con esa conciencia lo va a tomar y puede tener una mejoría pero será muy cara en su costo y a final de cuentas no tendrá ningún beneficio o poder curativo de fondo. Además después de un tiempo de haber­lo tomado la persona que lo consume se dará cuenta que en realidad no hay un efecto.

¡No te dejes engañar!

  1. Desconfía de las grandes promesas. No hay ninguna seguridad de que los denominados productos milagro cumplan con la función correctora o terapéutica que anuncian.
  2. Los medicamentos, animemos, complementos para supuestamente bajar de  peso, y en general todos los productos que se ingieren no pueden venderse a domicilio. Rechaza y denuncia todas las ofertas de ese tipo de productos realizadas en medios de comercialización tales como catálogo, teléfono, Internet.
  1. Recuerda que ante la existencia de una verdadera enfermedad como la obesidad, que precise un tratamiento terapéutico, el empleo de productos milagro puede hacerle perder un tiempo precioso que retarde o impida iniciar dicho tratamiento en el momento adecuado.
  2. Duda de cualquier producto alimenticio que en su etiquetado o publicidad indique alguna acción terapéutica preventiva o curativa o bien expresiones como: “permite adelgazar”, “quita peso” y otras similares.
  3. La frase comercial “de venta en farmacias” no asegura la eficacia del producto.
  4. No utilices ningún producto supuestamente beneficioso para la salud sin consultar con tu médico.
  5. – Alguno de estos productos tienen “efecto placebo”, que consiste en tomar sustancias inactivas y creer que tienen virtudes terapé
  6. – Las referencias históricas y testimonios de supuestos doctores o personas que les han hecho efecto no son motivo de eficacia.
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