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MUJERES… MENTORAS DE SÍ MISMAS

Ser mentor de una persona requiere de tres características principales: experiencia en el campo en el que se desea colaborar, pasión por compartir dicha experiencia y compromiso con la persona y el proyecto que se desea apoyar.

 

Emprender un negocio es un acuerdo con uno mismo para cumplir con una meta a mediano o largo plazo, que requiere de la toma de muchas decisiones. Esto puede generar en la persona incertidumbre, sobre todo cuando nunca se ha enfrentado a un reto similar.

Para emprender existen muchas teorías, que aplicadas con inteligencia y de forma prudente, nos pueden llevar al éxito en nuestros negocios, sobre todo si contamos con un producto o servicio innovador.

Sin embargo, por más creativa y aterrizada que sea nuestra propuesta, existe cierto temor de perder el capital invertido y de que nuestra idea fracase.

Como dije anteriormente, hay metodologías que nos alejan de una posible caída. Si a esto le sumamos el acompañamiento de un mentor experimentado, las posibilidades de alcanzar nuestras metas y hasta superarlas, pueden multiplicarse.

Son estos mentores quienes tras años de trabajo, logran ver un horizonte más amplio de posibilidades y tienen la habilidad de detectar con mayor facilidad riesgos y eventualidades.

Ahora bien, cuando quien va a emprender es una mujer, pueden existir muchos factores personales preponderantes. Las mujeres juegan un papel de gran relevancia dentro del crecimiento de su comunidad, tienen la enorme virtud de realizar diversas tareas al mismo tiempo, lo mismo pueden tener responsabilidades en el hogar que en la empresa, cuentan con el potencial para enfocar todas sus capacidades al logro de sus objetivos, pueden ser tolerantes al fracaso, lo que las impulsa a intentar una y otra vez una labor, hasta alcanzar sus ideales, entre otras características positivas en este renglón.

En las últimas décadas, las mujeres han logrado derribar barreras culturales que les limitaban oportunidades en el campo profesional. Cada vez más mujeres encabezan empresas a nivel mundial, regional y local; y más mujeres emprenden negocios exitosos, empleando a otras mujeres. Muchas de ellas son solteras, casadas, madres de familia, en fin, mujeres cabezas de familia, que en ocasiones deben sacar adelante a sus hijos de forma autosuficiente.

Es muy satisfactorio ver a estas mujeres salir adelante, ser responsables de sus negocios; o bien, desempeñar altos puestos en empresas transnacionales. Por ello dedico este texto a las mujeres mentoras, que saben escuchar y comprender las necesidades personales y profesionales de otras mujeres, quienes dan sus primeros pasos en el camino del emprendimiento.

Hoy en día existen muchos programas a nivel nacional e internacional, que buscan conectar a las mujeres entre sí, generando un mayor impacto en la economía y un mayor desarrollo social.

Ejemplo de ello, es el programa Global Ambassadors de Vital Voices, apoyado desde hace 18 años por Bank of America, que busca empoderar a mujeres de todo el mundo a través de un sólido proyecto de mentorías, desarrollando habilidades de capital humano, social y financiero, para maximizar su potencial, permitiéndoles ser económicamente independientes.

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